Dr. Javier Arroyo y Dr. Fernando Fernández

¿A qué edad debería llevar a mi hijo al ortodoncista?

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Una de las dudas más frecuentes entre los padres es cuándo es el momento adecuado para llevar a su hijo al ortodoncista.

Muchas familias piensan que hay que esperar a que hayan salido todos los dientes definitivos o a que exista un problema evidente. Sin embargo, en ortodoncia y, especialmente, en ortopedia dentofacial infantil, una valoración temprana puede aportar información muy importante sobre cómo están creciendo los dientes, los maxilares y la cara.

¿A qué edad se recomienda una primera valoración?

Como referencia, la American Association of Orthodontists (AAO) recomienda realizar una primera revisión con el ortodoncista no más tarde de los 7 años. A esta edad, muchos niños ya tienen una combinación de dientes de leche y dientes permanentes que permite valorar cómo se está desarrollando la mordida y detectar determinados problemas en sus primeras etapas.

Pero hay algo importante que queremos aclarar:

Llevar a tu hijo al ortodoncista a los 7 años no significa que vaya a necesitar un aparato.

Una primera valoración puede simplemente servir para comprobar que todo está evolucionando correctamente y, si es necesario, establecer un seguimiento.

En muchos casos, el mejor tratamiento es simplemente observar y esperar al momento adecuado.

¿Por qué no es necesario esperar a que tenga todos los dientes definitivos?

Porque algunos problemas relacionados con la mordida y el crecimiento pueden detectarse mientras el niño todavía está creciendo.

Durante la dentición mixta —cuando conviven dientes de leche y dientes permanentes— se pueden valorar aspectos como:

  • El espacio disponible para los dientes definitivos.
  • La forma en la que están erupcionando los dientes.
  • La relación entre los dientes superiores e inferiores.
  • Mordidas cruzadas, abiertas o profundas.
  • Apiñamiento.
  • Determinadas alteraciones en el crecimiento de los maxilares.
  • Algunos hábitos orales que pueden influir en el desarrollo de la mordida.

La AAPD recomienda que el desarrollo de la dentición y la oclusión se valore de forma individualizada y que el momento de cualquier intervención se determine según el problema concreto, el crecimiento y las necesidades de cada niño.

Entonces, ¿todos los niños deberían llevar aparato a los 7 años?

No.

Esta es probablemente una de las ideas más importantes que queremos transmitir a las familias.

Una revisión temprana tiene como objetivo detectar, valorar y planificar, no empezar un tratamiento automáticamente.

Después de la exploración, pueden darse diferentes situaciones:

1. Todo está evolucionando correctamente.
En ese caso, podemos recomendar continuar con las revisiones habituales y volver a valorar el desarrollo más adelante.

2. Existe alguna alteración, pero todavía no es necesario tratarla.
Puede ser suficiente realizar controles periódicos para observar cómo evoluciona durante el crecimiento.

3. Existe un problema que conviene tratar durante el crecimiento.
En determinados casos, actuar en una etapa concreta puede ser beneficioso porque todavía existe crecimiento y desarrollo de los maxilares.

Por eso, la edad adecuada para tratar no es necesariamente la misma que la edad adecuada para valorar.

¿Hay señales que deberían hacerme consultar antes?

Sí. No es necesario esperar hasta los 7 años si los padres, el odontopediatra u otro profesional observan alguna señal que pueda indicar un problema.

Por ejemplo:

  • Los dientes superiores e inferiores no encajan correctamente.
  • La mandíbula parece desviarse al cerrar la boca.
  • Existe una mordida cruzada.
  • Los dientes permanentes están saliendo en una posición anormal.
  • Hay mucho apiñamiento o falta de espacio.
  • Los dientes superiores sobresalen mucho.
  • El niño mantiene determinados hábitos orales durante mucho tiempo.
  • Se observa una alteración evidente en la forma de la mordida o en el crecimiento de los maxilares.

Algunos problemas pueden ser difíciles de identificar para una familia simplemente mirando los dientes, por lo que una valoración profesional permite analizar el desarrollo de una forma más completa.

¿Qué tiene que ver la ortopedia dentofacial con todo esto?

La ortopedia dentofacial se centra en el crecimiento y desarrollo de los maxilares y de las estructuras que forman la cara, además de la posición de los dientes y la mordida.

Por eso, cuando valoramos a un niño no nos fijamos únicamente en si los dientes están “torcidos”.

También observamos cómo está creciendo su boca y su cara, cómo encajan los maxilares y si existen factores que puedan estar influyendo en ese desarrollo.

El objetivo no es tratar a todos los niños cuanto antes, sino detectar aquello que necesite atención y elegir el momento adecuado para cada paciente.

¿Y si mi hijo ya tiene más de 7 años?

No te preocupes.

Los 7 años son una referencia para realizar una primera valoración, no una fecha límite.

Si tu hijo tiene 8, 9, 10 años o más y todavía no ha realizado una valoración ortodóncica, sigue siendo un buen momento para consultar.

Cada niño tiene un ritmo de crecimiento y desarrollo diferente, y el momento de iniciar un tratamiento dependerá de sus características y de la alteración que pueda presentar.